La más antigua de las renovables, la Energía Hidroeléctrica, reclama su papel protagonista. Aunque a menudo eclipsada por la eólica o la solar, esta fuente sigue siendo crucial para garantizar estabilidad, respaldo y almacenamiento en un sistema energético cada vez más complejo.
España es líder europeo en capacidad hidroeléctrica, con cerca de 1.300 centrales, según la Asociación de Productores de Energía Hidroeléctrica URWATT. Grandes instalaciones como Aldeadávila (Salamanca), Eriste (Huesca) o Seira (Aragón) —muchas de ellas centenarias— han sido modernizadas y operan hoy de forma remota, con tecnologías avanzadas y un impacto ambiental mínimo.
El sistema hidráulico ofrece algo que otras renovables no tienen: capacidad de respuesta inmediata y gestión. Cuando fallan el sol o el viento, estas plantas pueden entrar en funcionamiento en segundos. Algunas, como las reversibles (o de bombeo), funcionan como auténticas baterías naturales: almacenan energía bombeando agua a un depósito superior y la liberan turbinándola cuando se necesita.

Esta flexibilidad fue clave durante el gran apagón del 28 de abril. Mientras otras fuentes quedaban fuera de juego, las hidroeléctricas arrancaron en minutos gracias a sistemas de «black start» —autónomos, sin apoyo externo—, permitiendo reactivar otras centrales y restablecer el sistema.
Empresas como Endesa, Iberdrola o Naturgy han apostado fuerte por esta tecnología. España ya dispone de unos 6 GW de potencia instalada en centrales reversibles, aunque aún muy por debajo del objetivo marcado en el PNIEC: alcanzar 22,5 GW de almacenamiento en 2030.
Sin embargo, el desarrollo de nuevas plantas enfrenta barreras. URWATT y otros actores del sector señalan la falta de garantías económicas a largo plazo, la elevada burocracia y un marco regulatorio poco favorable. Reclaman incentivos, concesiones adecuadas y retribuciones que hagan viables estas inversiones.
Además de generar electricidad limpia, las centrales hidráulicas cumplen funciones esenciales: regulan caudales, abastecen agua potable, favorecen el riego y permiten usos recreativos. Y todo ello con una enorme vida útil, seguridad y tecnología punta.
Convertir España en una gran batería hidráulica no es solo viable: es estratégico. Como recuerdan desde URWATT, “la hidráulica no es energía del pasado, sino la columna vertebral de un sistema renovable robusto y equilibrado”.
Fuente de referencia: ABC Suplemento Empresa







